lunes, 17 de febrero de 2014

Mi Primer Relato: Abrí el buzón

Abrí el buzón. Dentro, una nota escrita a mano: NO TE MUEVAS
Mis manos, mis piernas, mi cara, todas las partes de mi cuerpo decían al unísono: no, no
no...Todo mi ser quedó paralizado como si de una catarsis se tratata.
Un alivio pasajero e instantáneo recorrió todo mi cuerpo al contemplar la inconfundible sonrisa y
la manera tan peculiar de vestir pero, no por ello carente de estilo de mi vecina.

Me dejé caer en mi cama con mis botas puestas, dejando caer las llaves de casa y, con la nota
clavada en mi mano sudada, temblorosa aún por el impacto de la nota. Ésta seguía clavada en
mi mano como si de un estigma se tratara. Una sentencia...un mal presagio...



¿Cuánto tiempo llevaría aquella nota en el buzón? Me acordé ligeramente de nuestra reciente
luna de miel, en la que Marcos y yo, como dos adolescentes buscábamos emociones tan
placenteras como dispares. Éste recuerdo consiguió anestesiar mis sentidos pero por poco
tiempo. Marcos no llegaría de trabajar hasta las 18h ¡Maldita sea! No podría resistir 6 horas más
con la sentencia martilleándome en la cabeza.

En mis treinta años, excepto los años vividos junto a Marcos, mi vida había distado mucho de lo
comunmente llamada felicidad. Huérfana de padre y madre, sin una base de estudios
sólida...¿Qué jugarreta del destino tenían preparada ésta vez? Había sabido lidiar con muchos
traspiés del destino, pero una pequeña nota había cambiado el transcurso de mi vida
nuevamente.

Llamo a Marcos, salta el contestador...¡Diablos! Y, la nota decía como una sentencia, como si
de un estigma se tratara: NO TE MUEVAS