miércoles, 17 de octubre de 2012

Receta para vivir mejor

En un cacerola derrita la inercia, la amargura y el tedio.

Unte bien con mucha risa, especialmente sobre las propias tragedias.

En un bol aparte, pele y corte en tiras la ansiedad, y pique fino el egoísmo. 

Ponga en remojo el "yo" hasta que se macere, pero no lo derrita del todo.

Aplaste contra una tabla el rencor (que es furia rancia),
trocee el reproche y  la envidia.
Tire a la basura la pereza para pensar, la vanidad de no cometer errores y la cobardía de no admitirlos.


Deje todo un largo rato bajo el grifo, hasta que se vayan por la rejilla el remordimiento por el pasado, la culpabilidad por el presente y el miedo por el futuro. 
Amase todo con ternura, sin ahorrar ni un gramo de locura.

No se preocupe si tarda en ablandarse, la impaciencia no es compatible con la ternura. Sazone con la defensa de algún derecho, propio, y sobre todo ajeno. Cocine a fuego lento la pasión, pero tenga cuidado de que no se queme. Para decorar, use armonía con la existencia y distribuya en la fuente combinando imaginación y lucidez.

Deje reposar dos horas (o veinte años) y sirva con mucho AMOR